martes, 11 de enero de 2011

"Pero la gramática, ¿para qué sirve?"


"Pero la gramática, ¿para qué sirve?, le ha preguntado Acuille. 'Deberías saberlo', le ha contestado doña Me-pagana-para-que-os-lo-enseñe. 'Pues no', ha replicado Achille con sinceridad, por una vez, 'nadie se ha tomado nunca la molestia de explicárnoslo'. La profesora ha dejado escapar un largo suspiro, en plan 'encima tengo que tragarme estas preguntas estúpidas', y ha respondido: 'Sirve para hablar bien y escribir bien.'
Entonces he creído que me iba a dar un infarto. Nunca había oído tamaña ineptitud. Y con esto no quiero decir que no sea verdad, digo que es una ineptitud como una casa. Decir a unos adolescentes que ya saben leer y escribir que la gramática sirve para eso, es como decirle a alguien que se tiene que leer una historia de los cuartos de baño a través de los siglos para saber haber bien pis y caca. ¡No tiene sentido! (...)
Yo en cambio creo que la gramática es una vía de acceso a la belleza. Cuando hablas, lees o escribes, sabes muy bien si has hecho una frase bonita, o si estás leyendo una. Eres capaz de reconocer una expresión elegante o un buen estilo. Pero cuando se estudia gramática, se accede a otra dimensión de la belleza de la lengua. Hacer gramática es observar las entrañas de la lengua, ver cómo está hecha por dentro, verla desnuda, por así decirlo. Y eso es lo maravilloso, porque te dices: '¡Pero ¡qué bonita es por dentro, qué bien formada!','¡qué sólida, qué ingeniosa, qué rica, qué sutil!'. Para mí, solo saber que hay varias naturalezas de palabras y que hay que conocerlas para poder utilizarlas y para estar al tanto de sus posibles compatibilidades, hace que me sienta en éxtasis. (...)
Para acceder a toda esta belleza de la lengua que la gramática desvela, ¿quizá también haya que ponerse en un estado de consciencia especial? (...) ¿Se puede enseñar a los niños a hablar bien y a escribir bien estudiando gramática si no han tenido esta iluminación que tuve yo? Misterio. Mientras tanto, todas las señoras Magra de la Tierra harían mejor en preguntarse qué música tienen que poner a los alumnos para que puedan entrar en trance gramatical.(...)
Y, camino de mi casa, me he dicho: desdichados los pobres de espíritu que no conocen ni el trance ni la belleza de la lengua."
La elegancia del erizo, Muriel Barbery, pp 173-176

1 comentario:

Ignacio dijo...

Me parece muy acertada tu explicación de para qué sirve la gramática. Pero y matizo. ¿para que quiere ese beneficio alguien que lo que quiere es comunicarse con otras personas? sin más. Sin querer hacer poesía ni apreciarla en otro idioma.

Está muy bien apreciar la belleza del lenguage, pero es legítimo querer aprender otra lengua por pura utilidad práctica. Y la batulea de reglas absurdas, imposibles de memorizar que lo doctos lingüitas obligan a la gente a aprendese para lograrlo, es un despropósito que sólo conduce a dificultar la tarea enormemente.